Cargo

2008-2017

Cargo tiene que ver con la mirada extrañada a las piezas que no encajan, el movimiento torpe de un engranaje tan engastado en su propia historia y su óxido autogenerado que ha pasado a ser disfuncional. Costa se ocupa de la concentración de antiguos barcos soviéticos varados en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, que, con la disolución de la URSS en 1991, quedaron sumidos, junto a sus tripulaciones, en un limbo legal del que no han emergido décadas después. En Cargo emerge una nueva visión poética en la que los materiales desgastados, el mar y los rostros ajados y cuerpos de los tripulantes cobran un nuevo sentido de materialidad, de presencia, como si quisieran reivindicar que si bien no en el documento, en la proverbial burocracia soviética, siguen existiendo todavía, al menos en cuanto cuerpos literales que se alimentan, se relacionan, se muestran, desafiantes o derrotados. Un proyecto reciente de la Autoridad Portuaria de las Palmas prevé que esos barcos se conviertan en pecios programados para fungir de arrecifes artificiales, para germinar. Dejarán así de ser el miembro fantasma del espectro de un Imperio.