Cuando todos seamos ricos

2006

El arranque del trabajo en color de Matías Costa coincide con la mirada hacia el lugar que acaso representa de manera más palmaria el contradictorio mundo de las posideologías: la China que, tras las históricas reformas llevadas a cabo por Deng Xiaoping, despierta de manera desigual, apresurada y paradójica hacia un nuevo «gran salto adelante» marcado por la alienación, el ensueño del dinero y la promesa del consumo desenfrenado como forma radical y extraña de combinación del estado del bienestar con el socialismo real. En Cuando todos seamos ricos resuena la aseveración «enriquecerse es glorioso», pronunciada por Deng durante el célebre «viaje al sur», espaldarazo definitivo de una reformas económicas que suponían el ingreso del capital internacional en el territorio chino. Matías Costa se fija precisamente en los intersticios de esa supuesta gloria por el dinero, de esa promesa proverbial y bíblica de bonanza, acumulación y ostentación, las fisuras por donde asoman, en un Pekín diurno y frío o nocturno y secreto, las figuras del desencanto.